

Bueno, ya estamos de regreso, pocos días, pero desde luego inolvidables.
Nuestro rumbo fue Galicia, no la conocíamos y decidimos pasar algunos días allí.
Os aseguro, que nunca se ha de olvidar lo visto allí.
Al marchar de aquí, me dijeron que lo primero que notas al entrar en Galicia es el olor a Eucalipto que respiras, y es cierto, parece que te tengas que curar de todos los males.
Hoy no os contare mi estancia en algunas de sus ciudades, porque si algo me gusto màs que eso,
fue la Galicia de las aldeas, la Galicia con caminos llenos de arboles, arboles inmensos, bosques que parecían no tener fin, tanto en un lado de la carretera como en el otro, sus pueblos al lado de su océano, playas o calitas casi paradisiacas, entre el mar y la montaña, sin apenas gente.
Toda la zona que llaman " Costa da morte ", Muxia, Cee, Fisterra, camariñas, Laxe, etc.
Pero desgraciadamente muchos de sus bellos lugares, han muerto en los incendios, montes enteros quemados, rodeando casas, atravesando carreteras, bajando hasta el océano.
Te sientes impotente, sientes ganas de llorar.
Cuando llegue, seguían habiendo incendios vivos, el olor a eucalipto desaparecía, olia a ceniza,
olia a la miseria creada por personas mal nacidas.
El color verde de los pinos y demàs arboles se entremezclaba, verde, marròn, dependiendo de si les había alcanzado las llamas, la ceniza rodeaba cada uno de ellos. No se veía tierra, si no ceniza.
Los hidroaviones volaban de un lado para otro, recogían agua del mar y la lanzaban una y otra vez.
Las brigadas y cuerpos de A.D.F., de forestales llegados de todos sitios, estaban en todos los puntos de montaña, allí donde se encontraran focos activos.
Vi, A.D.F. de Barcelona, Tarragona, Cadiz de tantos sitios...
Sentí especial admiraciòn por ellos. Son gente que de verdad quiere a la naturaleza, que ni tan siquiera disfruta de vacaciones, que lo dejan todo, para acudir a salvar nuestros bosques.
Hoy màs que nunca deseo volver otro año allí, y vivirlo todo con mas calma, con mas tiempo.
A nuestro regreso comenzaròn las lluvias y la gente hablaba de que ahora las cenizas serian arrastradas al mar ! Otro gran desastre !.
Deseo, que poco a poco todo se vaya arreglando, pero mucha gente ya no podrá disfrutar de esas bellas montañas, ni tan siquiera los hijos de esas personas.
Ni que decir tiene el trato que hemos recibido de las personas de allí, que pese a todo lo que están viviendo, no ha podido ser mejor, ofreciéndonos todo cuanto tenían, y diciendo nos que teníamos que volver.
Y eso sin dudarlo sera asi.
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